sábado, 10 de marzo de 2012

Prueba de fuego

[…]y con ello se terminó mi paciencia. Otra vez. Cerré el puño con ira, y me lancé hacia él, uno de mis pocos amigos. Iba a darle, no cabía duda… Y sin embargo no lo hice. Ella se había puesto en medio, con los brazos, extendidos; otra vez.

Frené en seco, con el puño aún en el aire; me pareció una pose un tanto penosa, ridícula, pero no me moví. Me limité a pedirle "por favor" que se apartase. Estaba a punto de llorar: no quería hacerla daño. Esa chica había significado mucho para mí.

Pero entonces dudé. Me planteé si de verdad no era capaz de apartarla, por la fuerza. Me sentía humillado, solo; pensé que nadie iba a valorarme después de hasta donde había llegado. Dudé de hasta que punto le importaba… y la aparté; la empujé a un lado. Puede parecer una tontería, pero jamás le habría hecho eso antes.
Jamás me atrevería a "pasar por encima" por alguien a quien quiero tanto.

El puñetazo, efectivamente, dio en la cara a mi amigo. Ella me sujeto, me pidió que parase. Creo que estaba algo asustada, no se si se dio cuenta de que ya no ejercía aquella influencia sobre mí. Porque, por si no se había enterado, ante un "Relajate!" del profesor, me zafé de ella y le lance a este chico una silla. Aún así la silla terminó dando en una pared; no quería arriesgarme a darle a ella.

Ella ya no está a mi lado; no estaba desencaminado al dudar en aquel momento.
Sin embargo, hay alguien que ha "ocupado su lugar", y a quien quiero mucho, muchísimo.
Lo que me da miedo es que no sé si a ella la apartaría…

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