No voy a preocuparme por introducir este blog, no me hace falta; sé que quien lo lea lo entenderá. Y me gustaría pensar que quien lo entienda lo tendrá en cuenta a la hora de entenderme a mí, ya que no encuentro otra manera de expresar mis emociones. No soy capaz de expresar de viva voz lo que siento y pienso, ni soy capaz de expresarlo de forma que compense esta vía tan cobarde de decirlo. Porque cobarde es lo que soy y humillación es lo que me doy por ello...
He conseguido mucho en los últimos años, pero me temo que no gracias a mí. El comienzo de mi "nueva vida" fue un desastre: yo no quería aceptar las oportunidades que se me ponían por delante. Me daba miedo. A partir de ahí empecé a ver cómo las vidas de todos lo que conocía avanzaban menos la mía, que quedaba estancada en mi soledad.
Pero divisé un pequeño rayo de luz, una motivación, que me guió por unos meses de la misma manera que mi soñada Sakura solía hacerlo en mis sueños... y terminó de la misma manera. Todo lo que yo deseaba iba totalmente en contra de mis capacidades y de los intereses de los demás. Debo decir que fue el golpe más bajo de mi vida. No por no haberlo logrado, sino por no haber sabido aceptarlo. Me quedé solo, quería estar solo. Me aislé y deprimí; me encerré. Y esto me condujo hasta peor infierno que el que Alighieri narró. Me llevó al sufrimiento que mi padre adivinó para mí. Me aferré a él con todas mis fuerzas y a la vez ponía todas mis lágrimas en escapar de allí. Pero salí. Y de nuevo no gracias a mí...
Aquél par no solo fue mi salvación, fue quien me hizo ver muchas de las cosas que yo había dejado atrás. Me di cuenta de todo a lo que había renunciado por miedo, y todo lo que aún me negaba a aceptar por el mismo motivo. Fueron los padres que nunca tuve y son los hermanos que desearía tener. Ella se preocupó por mi como nunca pensé que mereciese; y de él hice mi guía, al ver que él era capaz de cumplir los sueños que yo apenas puedo vislumbrar entre las nubes, fuera de mi alcance. Aquellos momentos los recordaré eternamente, ya que en el fondo han sido los más felices e importantes de mi vida.
Pero poco a poco me he dado cuenta de no soy más que un espectador. Veo, escucho, narro, disfruto y hago disfrutar a las vidas ajenas, pero mi vida aún es un espacio en blanco. Lo que intenté empezar años atrás aún no es más que un lienzo vacío que espera que su pintor lo llene de formas y colores. Yo no he hecho nada, y aún así a mi me parece tanto... No puedo sino frustrarme al ver que no tengo vida. Que no he hecho nada con la vivida que es peor.
Y me pongo a llorar al ver que ni siquiera soy capaz de decirlo, que todo esto nunca ha salido de mi mente en años, que no me veo capaz de hacer nada para cambiarlo porque el problema es justo que no se hacer nada, que no me he causado más que daño por no saber sobrellevarlo... que ni si quiera recuerdo si alguna vez alguien me ha querido consolar de verdad, que paso las noches abrazado a un simple peluche intentando que mis lágrimas salgan porque no quiero contenerlas, que voy a estar siempre solo si no encuentro una manera de cambiar, que otros pueden cumplir muchos de sus deseos cuando yo ni siquiera quiero tenerlos ya para no defraudarme, que la envidia me corroe ya hasta el borde de la cordura, que me miento pensando que son el resto los que no me quieren a su nivel, que mis deseos de venganza no son más que un sentimiento irracional hacia todos lo que quiero, que deseo de verdad que Sakura estuviera a mi lado para darme un simple abrazo... que quiero creer en que a alguien de verdad le vaya importar todo esto.
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